El origen de la letra Ñ

El origen de la letra Ñ

¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene esta letra que es utilizada frecuentemente en el idioma español?

Si bien el sonido existe en varios idiomas, en español se designó una sola letra para nombrarla.

Lenguas romances

Existen distintas lenguas romances, también conocidas como lenguas románicas, o lenguas neolatinas, y se trata de distintos idiomas que comparten sus orígenes en el latín vulgar; es decir, el utilizado por el pueblo, principalmente hablado en tiempos antiguos en la región Indoeuropea.

Estas se hablaban principalmente en el Imperio Romano, pero se expandieron por el mundo cuando el Imperio cayó. Aunque se fueron deformando según el lugar donde se practicaban, todas conservan una misma raíz proveniente del latín, es por ello que muchas palabras se parecen entre sí o incluso tienen un sonido similar aunque la estructura gramatical sea diferente.

Las lenguas romances son el italiano, el portugués, el francés, el rumano, el sardo, y el español. Cada una ha recibido influencia de otras lenguas y culturas, como la germana, la eslava, la árabe, y las lenguas indígenas habladas en el continente americano.

Por eso, el sonido correspondiente a la Ñ en el portugués es NH, mientras que en el francés se representa con las letras GN, y en castellano antiguo se usaba una doble NN. Si bien suena igual o muy parecido, se escribe diferente en cada lengua, y la Ñ como grafía sólo existe en el idioma español.

Aunque pareciera que se eliminó una N para ahorrar espacio, la razón de la existencia de la Ñ va un poco más allá.

Origen de la Ñ

Aproximadamente en el siglo XII, todos los documentos se escribían en pergaminos, con diversas palabras, o distintas abreviaciones para algunas frases, pues se utilizaba español antiguo y no todos seguían las reglas ortográficas que hoy seguimos.

Sin embargo, debido a que crear documentos o libros era una actividad costosa pues los pergaminos no eran vendidos por hojas como en la actualidad, los escribanos debían inventar algunas formas para ahorrar espacio y lograr que se siguiera entendiendo lo escrito.

Entre una de sus muchas formas de ahorro, se les ocurrió colocar una tilde (una raya horizontal ondulada que se coloca sobre las letras), en latín: titulus, para indicar que era una palabra abreviada.

Por ejemplo, la palabra en latín “annus” se traducía en español como “anno”, y los escribanos podían eliminar una N y colocar la tilde en la letra que tuviera un sonido nasal.

En el idioma portugués, la tilde se utiliza sobre las letras A u O para denotar que tienen un sonido nasal.

Conforme transcurrieron los años, los españoles se limitaron a dejar la tilde sobre la N y convertirla en Ñ, aunque fue hasta los 1700 cuando se creó la Real Academia de la Lengua Española, misma que le dio un valor a la Ñ y la convirtió en la letra número 15 del alfabeto hispano.

Sin duda, una letra que representa una parte importante para la comunidad de habla hispana.

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