Misofonia: sonidos que enojan

Misofonia: sonidos que enojan

Todos hemos conocido a alguien (o somos de esos seres) que parecen convertirse en otra persona cuando escuchan cierto sonido. No se trata de comenzar a cacarear o realizar actividades inusuales, como las películas muestran que sucede cuando se hipnotiza a alguien, sino de escuchar un ruido en particular y enojarse a niveles extremos.

Esto se conoce como “misofonia”, una condición en la que aquellos que la padecen, pueden sufrir de ira, o estrés con solo escuchar cierto sonido.

Podría parecer algo más sencillo, como sentirse molesto por la forma en que otra persona mastica, o sentirse abrumado por los ruidos fuertes; pero recientemente se realizó un estudio en donde se analizó la forma en que se conectaban algunas zonas del cerebro.

Fueron 22 personas las que participaron en una exposición de sonidos particulares mientras los científicos analizaban sus conexiones cerebrales con escáneres MRI. Probaron con sonidos neutrales como la lluvia, sonidos fuertes como el llanto de un bebé, y con los sonidos que previamente se sabía que eran los detonantes de cada participante.

En los análisis se encontró que la región del cerebro que une las sensaciones con las emociones estaba conectada de manera diferente en aquellos participantes exaltados por cierto sonido, provocando que sientan una ira u odio genuino, se sientan amenazados, experimenten pánico, o se sientan estresados cuando lo escuchan.

El cerebro envía una señal de que está siendo amenazado por ese sonido y debe reaccionar rápido.

Usualmente, emite una respuesta que coloca el cuerpo en tensión y listo para pelear.

A pesar de que se trata de una reacción inmediata, muchos sujetos declaraban sentirse apenados por reaccionar de una manera tan exagerada o intensa, a pesar de que no tienen forma de controlarlo. Los científicos declaran que la molestia es una respuesta normal observada en todos los sujetos, pero es en aquellos en que funciona como detonante que la molestia se vuelve ira y una necesidad de huir de ese sonido.

Aunque este estudio significa que ese malestar padecido por muchos al fin tiene nombre, no todo son buenas noticias, pues esta condición aún no tiene un remedio claro.

Quienes lo padecen han encontrado formas de aliviar la ira por este sonido (usando audífonos, alejándose, o respirando profundamente), pero gracias a este estudio ahora se puede buscar una forma química de combatirlo y así tranquilizar a quienes lo padecen.

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